Averías frecuentes producidas por el propio conductor


Muchas de las averías de los coches son causadas por los propios conductores.

Tendemos a pensar que las averías en  los coches son fruto del tiempo y el desgaste del automóvil y que la seguridad vial depende del estado de las carreteras, del clima y de la conducción de los demás. Sin embrago, tener una avería en el coche es un riesgo tanto para el propietario del coche como para el resto de los conductores.

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Aunque pueda sorprender, uno de los lugares donde se producen más averías en los  automóviles es en la gasolinera, concretamente a la hora de repostar. Algunas personas se equivocan de carburante y el motor sufre daños por un simple despiste del conductor.

Este error, provocado normalmente por personas que tienen dos coches o uno de empresa y otro particular, supone pasar por el taller y realizar un desembolso de aproximadamente 400 euros.

Otra avería producida por nosotros mismos se origina al no hacer caso a las indicaciones de los testigos luminosos. Ante la aparición de un  testigo en rojo, la inmovilización del vehículo debe ser inmediata, pues lo que indica el piloto rojo es una incidencia grave. Cualquier testigo luminoso indica una incidencia y es necesario pasar por el taller lo antes posible para averiguar cuál es el problema.

Además, una conducción agresiva y brusca pasa factura al coche, porque el automóvil se verá deteriorado  de una forma más rápida que si se realiza una conducción eficiente.

Estas son sólo algunas de las averías causadas por el conductor, pero existen otras muchas más.

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